Una hoja de vida “Viento en popa” con proyección social.

El periódico El Observador de Cajicá realiza un artículo sobre la vida y trabajo de nuestra Directora Ejecutiva, María Elena Vélez. Replicamos el artículo originalmente publicado el 24 de julio de 2019 en El Observador Cajicá.

Esta armenita -otrora armenia o cuyabra-, es poseedora de una vigorosa hoja de vida “viento en popa”: tiene un vasto conocimiento y control del viento, uno de los factores clave en la navegación a lo largo de la propia vida y la de las personas con quien se trabaja en equipo.

Es una entusiasta Comunicadora Social Javeriana, quien seducida por la profusa riqueza natural de la Sabana Centro se asentó en la región, a la que se ha dispuesto para servir con su experiencia de más de 30 años, liderando múltiples trabajos dentro de todas las categorías, especialmente en la Comunicación para el Desarrollo, disciplina “donde mejor me siento… con todo tipo de personas y de público… para mejorar las condiciones de vida de las comunidades”, como ella manifiesta.

Entre sus mejores experiencias de vida posee “el haber descubierto el amor infinito”, como madre de Simón y María del Mar, hoy profesionales volcados al servicio social desde diferentes ámbitos. También, haber “molido” seis años café con el Profesor Yarumo, de la comunicación educativa. Haberse ocupado en el Jardín Botánico, la CAR y el IDRD de Bogotá, experiencias que le bastaron para entender el servicio desde lo público y poder impactar desde las políticas públicas. Como Editora General de Revista Poder, pudo abordar variados temas importantes del país. Cinco premios de periodismo la han llenado de orgullo y legitiman su trabajo.

María Elena Vélez ha desarrollado proyectos de ordenamiento territorial desde la gestión social, haciendo POTS y Planes de Manejo Especial de Centros Históricos, con el fin de ordenar el territorio y preservar el patrimonio cultural como fuente de desarrollo para la calidad de vida de las comunidades. Ha dirigido la Fundación Milenium y colaborado en temas ambientales y educativos para Sabana Centro. Entre otros logros que destaca, fue haber construido dos jardines infantiles con recursos de la Compañía Milenium, haber sembrado 4.500 árboles frutales en espacio público y a su vez creado el Festival Gastronómico de Cajicá, “con el fin de que la gente se apropie de las especies que van creciendo y aporten alimento a los habitantes del municipio, como un bien colectivo”.

Acerca de sus métodos de trabajo, que la hacen definirse como líder, no como jefa, asegura que “como por esencia quiero a las personas, esa razón hace que me sea fácil el relacionamiento. Considero que todos tenemos capacidades diferentes, por esto se trata de sumar. Considero que el sufrimiento en los espacios laborales es una manifestación de poder, que lo único que hace es que las personas sientan el miedo que les impide fluir y aportarles a los proyectos. Siempre he logrado equipos de alto rendimiento con los que construyo relaciones de confianza y respeto”.

Al explicar cómo ha hecho para organizar su agenda de vida entre tantas faenas, confiesa: “Ha sido fácil, porque tanta experiencia en tantos campos, en sectores públicos y privado, además como emprendedora con la granja experimental de Yerbabuena, me ha permito “jugar de todos los lados”, y entender las realidades y necesidades de todos los sectores”.

María Elena Vélez ocupa hoy la Dirección Ejecutiva de la Asociación de Empresarios de La Sabana (Aesabana) y de la Federación de Asociaciones Empresariales de La Sabana (Federesa). Sobre los proyectos que la ocupan por estos días, habla de fortalecer la competitividad empresarial, de trabajar el tema tributario de la mano de las alcaldías y del empresariado, de tratar de mejorar la movilidad, del ordenamiento territorial y el trabajo por el río Bogotá. “Este último es mi obsesión, desde que trabajé en el tema con la CAR”, precisa.

Retos para la Sabana y Colombia Sobre el futuro de Sabana Centro considera: “El presente es impresionante en términos de cifras positivas, pero nos toca generar procesos de sostenibilidad económica, ambiental y social. Ya tenemos ejemplos de regiones desbordadas no solo en Cundinamarca, sino en el país. Poseemos grandes retos por enfrentar como el tema de movilidad, ordenamiento territorial, descontaminación del río Bogotá, entre otras tareas”.

Reflexiona en que el tema de la corrupción es muy grave en Colombia y que es fruto de una visión que le da más importancia al tener que al ser. Concerniente al aporte del sector privado para la disminución de la polarización del país, aclara: “El sector privado va más rápido que el público y está orientado a los resultados. Entendiendo que cuando las iniciativas están enfocadas al bien común, es posible mitigar las diferencias. Ojalá el país entienda que trabajando en colectivo es como se logran grandes cosas, algo así como “construir desde lo construido”.

Volver a Armenia

Sin reservas, reconoce que su mayor frustración es no haber trabajado aún por su ciudad Armenia y el bello departamento del Quindío “lo que estoy dejando para el final” –expresa-, lo que la lleva a entonar como el poeta T.S. Elliot: “No dejaremos de explorar y al final de nuestra búsqueda llegaremos a donde empezamos y conoceremos por primera vez el lugar”.

Texto: Héctor taberes